Un nuevo comienzo. El renacer de los licans
Los días siguientes transcurrieron en una paz extraña.
El primer desayuno de esa familia ensamblada fue al principio muy incómodo.
Había nombres nuevos, el híbrido había dejado de serlo y la mujer loba no existía. Era una licántropa alta, muy fuerte y su aura alfa se había activado.
Nadie pondría en duda que era la nueva Luna.
Poco a poco, la manada se habituó a su presencia, sobre todo cuando la veían en compañía de uno u otro alfa.
Se hacía raro ver la relación de los tres y costaría acostum