Capítulo 38. El Consejo Licántropo
La mañana siguiente estaba inusualmente soleada, en contraste con el ánimo de algunos licántropos de la manada Noche Nueva.
La reconstrucción de los últimos daños era rápida, pero aún les llevaría muchas jornadas.
Cuando Gabriel entró a la sala del consejo, Erik ya estaba sentado en la cabecera de una enorme mesa, con Beta a su derecha y aspecto de no haber dormido en lo absoluto.
Le hizo señas en silencio para que se sentara a su lado, a su izquierda, ante la mirada desconcertada del resto de