Capítulo 24. Una decisión difícil
El híbrido siguió el rastro, inconfundible para él, y llegó a escasos metros de una cabaña de madera enclavada en el medio de un pequeño claro del espeso bosque.
Se detuvo, aspiró el aire y se inmovilizó.
Sabía, por su olfato, que Selena no estaba sola, y que otros tres licántropos rodeaban la propiedad.
El olor de ella era intenso, poderoso, acrecentado por efecto de la ansiedad que lo invadía. Pero se mezclaba con el hedor de su rival, el alfa blanco, al que, pese a todo, no lograba odiar.
Es