93. No vuelvas a hablarle así a mi esposa.
Irina fulminó a Said con la mirada, mientras él la observaba con frialdad, como si estuviera listo para desafiarla en cada palabra.
—Él me salvó de un futuro mucho peor —replicó Irina, su voz temblorosa por la emoción.
—No te engañes, Irina —respondió Said con dureza—. Solo retrasó lo inevitable. Él quería usarte igual que habría usado cualquier otro comprador.
Irina se limpió las lágrimas, negando con la cabeza. En el fondo, sabía que tenía razón, pero había una parte de ella que siempre había