92. ¿por qué no hiciste nada?
El sueño atormentaba y arrastraba a Asad como una ola implacable que amenazaba con ahogarlo, mostrándole sus peores recuerdos, aquellos que había intentado enterrar profundamente y expiar a través de innumerables venganzas.
Se vio transportado a una gran mansión, la cual reconoció al instante por sus opulentos salones y el aire festivo que impregnaba el ambiente.
Asad, convertido en un fantasma invisible, observaba la escena desde un rincón, con el corazón oprimido al saber lo que estaba a punt