52. Asad quiere que nos casemos de nuevo.
A Amir se le erizó la piel al sentir el contacto de esos dedos.No hacía falta más que la caricia de Irina en su rostro para que él se perdiera en las sensaciones que ella le provocaba. Fijó sus ojos negros en la profunda y serena mirada azulada que le devolvía el espejo y casi necesitó contener la respiración. ¿Cómo podía ser tan hermosa?
— ¿Entonces vamos a desayunar juntos? —preguntó, armándose de valor para alejarse de ella, porque en ese instante lo que menos le apetecía realmente era desay