51. Irina, escúchame.
Cuando Amir llegó a la habitación de Irina para estar un rato a solas con su mujer sin su padre, sin el médico, solo ellos dos tal y como le apetecía después de un mes de imaginar lo imaginable y de sufrir porque le estaría ocurriendo, solo becesitaba abrazarla y asegurarse nuevamente de que estaba en sus brazos y nadie le había hecho daño.
Pero al llegar se encontró con la puerta cerrada con llave.Llamó con los nudillos esperando que la puerta se abriera.
—Irina, por favor, abre. Necesitamos