50. ¡No me trates como un niño!
William y Sven habían observado en silencio las imágenes que les llegaban desde las cámaras ocultas en el lugar del secuestro. La tensión era palpable en la sala.
—¿Estás seguro de que esto es lo mejor? —preguntó Sven algo dudoso
William respiró hondo antes de responder.
—Sí, estoy seguro. Es la única forma de asegurarnos de que… —se interrumpió al ver la mirada de duda en el rostro de Sven—. Confía en mí, Sven.
Sven frunció el ceño y asintió con desgana.
—¿Y ahora qué? —preguntó, ansioso p