31. Bienvenida, mi preciosa flor.
Asad aguardaba la llegada de sus hijos en el aeropuerto, su jet privado aterrizó y él observaba desde su limusina mientras las escaleras se desplegaban sobre la pista. Al descender, Asad salió del vehículo, apoyado en su bastón, con una presencia imponente y una expresión imperturbable.
Amir fue el primero en bajar por las escaleras, seguido de cerca por Irina. Asad se quitó las gafas de sol para observar a su primogénito con detenimiento, mientras Amir, al ver a su padre, experimentaba una mez