La siguiente semana pasó casi en un abrir y cerrar de ojos. Tanto Steve como Bridgette estuvieron sumamente ocupados, el uno con la preparación para el viaje a Nueva York, así como la limpieza y clasificación del resto de los objetos que habían comprado en Europa, la otra, con la inauguración de la boutique en el centro de la ciudad de San Francisco.
Por supuesto que se habían tomado un par de noches en diferentes días de la semana para encontrarse al final del día y pasar la noche juntos, incl