Steve se quedó mirando a Bridgette, ella simplemente le sonrió.
—Ya tendremos tiempo de estar juntos, amor —le dijo— Ve a cumplir con tu trabajo, y deseo que te vaya muy bien.
—Eso es cierto —le dijo él sonriendo— Pero no hay tanto apuro, andando a buena velocidad puedo llegar a los Ángeles en unas tres horas. Así que vayamos a desayunar, ¿Te apetece?
—Por supuesto que sí —le dijo con una sonrisa llena de picardía— Después de tanta acción necesitamos reponer energías y ya mi estómago está prote