Capítulo 145
Una tormenta en la sala
Mientras Grayson conducía a casa, una extraña sensación de alivio y felicidad lo invadió. La tormenta con Linda por fin había amainado, la amenaza que se cernía sobre su vida durante semanas parecía neutralizada, y por primera vez en lo que parecía una eternidad, se permitió un atisbo de esperanza. Pensaba en Vivian y su hijo nonato, e imaginó regresar a casa, a su cálido abrazo, con el consuelo familiar de su presencia, que le aseguraba que todo estaría bien.
Aparcó el coche y salió, con el corazón latiendo más rápido de la emoción. La noche estaba tranquila, la ciudad en silencio, como si el mundo mismo se hubiera detenido para él. Caminó hasta la puerta principal, pensando en las palabras que diría, las explicaciones que daría, la promesa que quería hacerle: que era libre, que el peligro había desaparecido, que ella y el bebé estaban a salvo.
Grayson abrió la puerta y entró, esperando la tranquilidad de su hogar y la suave voz de ella dándole la