Capítulo 157
Una llamada de refuerzos
El aire en mi habitación se sentía pesado, agobiado por el caos que Linda había estado sembrando en mi vida. Había pasado toda la mañana intentando ordenar mis pensamientos, preparándome para el día que me esperaba y tratando de mantener cierta calma, pero la tormenta interior se negaba a calmarse. La tensión en casa se había vuelto insoportable, y cada interacción con Linda me ponía aún más nerviosa. Su presencia era como una sombra constante, un recordatorio de que nada se sentía seguro, ni mi matrimonio, ni mi paz, ni siquiera el santuario de mi propio hogar.
Caminé de un lado a otro por la habitación, agarrando el teléfono con fuerza. Mi corazón se aceleraba con las preguntas que necesitaba respuestas y el miedo de estar tomando las decisiones equivocadas para mí, para mi hijo nonato y para mi matrimonio. Sabía que necesitaba orientación: alguien en quien pudiera confiar plenamente, alguien que me hubiera acompañado en mis momentos más difícil