CAPÍTULO 264
Una historia que cambia constantemente
Linda aminoró el paso en cuanto dobló la esquina.
El tenue sonido del agua resonó por el pasillo: suaves salpicaduras, el suave tintineo de una palangana al depositarse. Era demasiado silencioso para un hospital, demasiado íntimo. Sus instintos se agudizaron de inmediato.
Allí.
Al final del pasillo, cerca del ala pediátrica, una enfermera bañaba a un bebé.
El niño era diminuto, frágil, envuelto en una toalla suave, con la piel aún enrojecida p