Capítulo 270
Una conversación peligrosa
Linda caminó hacia el escritorio del doctor lenta y deliberadamente, como si cada paso estuviera calculado. Sus tacones ya no resonaban. Se movían casi en silencio, como un depredador que hubiera aprendido a ser paciente.
El doctor se enderezó en su silla, apretando inconscientemente los dedos alrededor del bolígrafo. Había lidiado con el dolor, la histeria, la negación, incluso la rabia, pero la calma en los ojos de Linda lo asustaba más que sus gritos.