Capítulo 38 — Sospechas y Vigilancia
(Adrián — POV)
La casa estaba en silencio, demasiado silenciosa. Me senté en el sofá del salón, mirando el reloj de pared mientras la luz del atardecer se filtraba a través de las cortinas. Cada minuto que pasaba se sentía eterno, y aunque intentaba concentrarme en los documentos frente a mí, mi mente no dejaba de pensar en Liana.
Sabía que algo estaba mal. Lo noté desde que llegó del trabajo. Caminó rápido por el pasillo, con la cabeza ligeramente agachada, los hombros tensos, y apenas me dirigió la palabra. Su silencio era pesado, y algo en su mirada decía que había ocurrido algo que no quería contarme.
Decidí no presionarla. No todavía. En cambio, fui a la cocina y preparé algo de sopa — caliente, simple, con ingredientes que sabía que le gustaban. La dejé reposar en un plato sobre la mesa del comedor, con una cucharita cuidadosamente puesta al lado. Esperaba que fuera suficiente para romper un poco la tensión.
Cuando finalmente apareció, sus pa