Capítulo 38— Después de Horas
(Liana’s POV)
La oficina estaba en silencio, pero no era un silencio tranquilo. El zumbido de las computadoras y el leve parpadeo de las luces fluorescentes parecían recordarme que el día aún no había terminado… al menos, no para mí.
Mimi me había dado una montaña de trabajo. Archivos que ordenar, cartas que redactar, horarios que reorganizar, correos que responder. Nunca me había sentido tan agotada en mi vida, y aun así, la pila no disminuía. Cada vez que terminaba una tarea, ella regresaba con otra, con esa voz suya —afilada, exigente— como si pudiera oler mis debilidades y disfrutara castigarlas.
Me froté los ojos y traté de concentrarme. Mis manos temblaban ligeramente por tanto escribir, por el cansancio, por la presión. Pero no podía detenerme. No todavía. No hasta acabar.
Entonces mi teléfono vibró.
Era un mensaje de Adrian.
“Ya es hora de cerrar. ¿Puede mi chofer pasar a recogerte ahora?”
Me quedé mirando la pantalla, con el corazón golpeando fue