Capítulo 56 – Siéntate
Adrián
El silencio llenaba la oficina después de que Liana salió. Podía escuchar el eco de sus pasos alejándose por el pasillo, suaves, firmes… y cada uno de ellos me dejaba una mezcla de orgullo y preocupación en el pecho. Ella siempre trataba de mostrarse fuerte, pero sabía que por dentro estaba herida.
Había soportado demasiadas humillaciones en tan poco tiempo. Y todo, por culpa de Mimi.
Respiré hondo, cerré el archivo que tenía delante y apreté el botón del teléfono.
—Dile a la señorita Mimi que venga a mi oficina —ordené con voz fría.
No pasaron ni dos minutos antes de que la puerta se abriera. Mimi entró con paso lento, el perfume demasiado fuerte, el cabello perfectamente arreglado. Llevaba esa sonrisa falsa que usaba cuando intentaba manipular a alguien.
—¿Me llamabas, Adrián? —preguntó con un tono dulce, casi insinuante.
—Sí. Siéntate —respondí, sin mirarla directamente.
Ella lo hizo, cruzando las piernas de forma deliberada. Yo, en cambio, mantuve los