Capítoro 55 - Gracias
Liana – POV
Cuando Adrián me pidió que pasara por su oficina antes de irme, sentí que el corazón me latía más rápido de lo normal. No sabía si era por el cansancio del día o por la mezcla de emociones que aún hervían dentro de mí. Caminé lentamente por el pasillo, con las miradas curiosas de algunos empleados clavándose en mi espalda. No quise pensar en lo que habían visto, en los rumores que seguramente ya estaban circulando. Solo quería llegar a su oficina, respirar y olvidar por un momento la humillación que Mimi me había hecho pasar.
Golpeé suavemente la puerta.
—Adelante —respondió su voz, firme pero más suave de lo habitual.
Entré y lo encontré de pie junto a su escritorio, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón y la mirada fija en mí. En cuanto cerró la puerta detrás de mí, el silencio se volvió casi tangible, un refugio. Sentí que por fin podía dejar caer la máscara de fuerza que había mantenido durante todo el día.
—Siéntate, Liana —dijo él,