Capítulo 262
Miedo, Determinación y Tierna Resolución
El pasillo estaba en silencio, casi opresivo. Cada paso que dábamos resonaba como un trueno en la noche vacía, aunque nos movíamos tan silenciosamente como las sombras. La bebé descansaba en mis brazos, bien envuelta, respirando suave y uniforme por ahora, pero cada aleteo de su pequeño pecho me recordaba la responsabilidad que me agobiaba. Mis dedos temblaban levemente, no de frío, sino del peso del miedo que me oprimía los huesos.
Grayson