CAPÍTULO 132
El peso del silencio
La casa se sentía demasiado pequeña para el peso que me oprimía el pecho.
Me senté en el suelo, con la espalda apoyada en el sofá, con las lágrimas aún secándose en las mejillas mientras Grayson rondaba a mi lado, sin aliento, sin excusas, sin valor. Mi teléfono permanecía en la palma de mi mano, con la pantalla aún encendida, como si el propio dispositivo supiera la verdad que pendía entre nosotros.
Me miraba fijamente. No, miraba el teléfono, como si la voz que salía de él le hubiera arrancado el suelo bajo los pies.
El silencio se apoderó de la habitación.
Un silencio tembloroso y frágil que hacía que el tictac del reloj sonara más fuerte de lo habitual.
Grayson se agachó frente a mí, intentando mirarme a los ojos, pero aparté la mirada ligeramente de él. No estaba lista. Mi corazón no estaba listo. Mis lágrimas no habían terminado de caer.
Su mano me rozó la mejilla suavemente, casi temblando. “Vivian…” susurró con la voz ronca, “no llores, por fa