Capítulo 68
La Sombra en la Oscuridad
La habitación estaba en silencio, demasiado silencioso, y aun así no podía dormir. La respiración tranquila de Dominic a mi lado debería haberme reconfortado, pero en cambio era un recordatorio constante de la angustia que crecía en mi interior. Su confesión sobre su baja cantidad de espermatozoides me había impactado profundamente, llenándome el corazón de tristeza. No por el posible impacto que tendría en nosotros, sino porque él lo había cargado durante todos esos años, ocultando su dolor, con su orgullo intacto.
Me moví, observando cómo su pecho se elevaba y descendía bajo la tenue luz que se filtraba a través de las cortinas. Parecía tranquilo, incluso vulnerable, y eso me dolía. Le daba vueltas y vueltas a sus palabras: «manteniéndonos a salvo. Manteniéndote a salvo».
¿Pero me lo había contado todo?
Intenté calmar mi mente, cerrar los ojos y confiar en su promesa. Pero la inquietud me atormentaba, constante. Algo no me cuadraba. Mi instinto