Capítulo 180
La llamada que rompió la calma
La luz del atardecer se filtraba perezosamente a través de las cortinas, tiñendo la sala de suaves tonos dorados y ámbar. Normalmente, me encantaba la calidez serena que traía, la forma en que hacía que la casa se sintiera segura y tranquila. Pero hoy… Hoy, incluso la luz se sentía como una intrusa, burlándose del caos que se arremolinaba en mi corazón. Cada pequeño movimiento —recoger los cojines, limpiar la encimera, ordenar las sillas— se sentía va