Capítulo 54
El peso del arrepentimiento
La habitación del hospital era un caos. Las alarmas sonaban estridentemente, los monitores emitían pitidos frenéticos y un equipo de médicos y enfermeras irrumpió, hablando con voz cortante y urgente mientras atendían a Vivian. Dominic se quedó paralizado junto a su cama, con los dedos aún aferrados a los de ella, incluso cuando intentaban apartarlo.
«¡Señor, tiene que alejarse!», ordenó una enfermera, empujándolo a un lado.
«¡No, no, no la voy a dejar!», la voz de Dominic se quebró al resistirse, pero la visión de los labios pálidos de Vivian y su cuerpo inerte finalmente lo doblegó. Retrocedió tambaleándose contra la pared, con el pecho agitado. Su mundo, la frágil esperanza que había construido, se hacía añicos ante sus ojos.
Los padres de Grayson ya estaban en la puerta, atónitos. Su madre jadeó, llevándose las manos a la cara, y su padre se quedó como si le hubieran arrancado la tierra de debajo de los pies.
Grayson estaba rígido, con los