CAPÍTULO 220
El No Es Mi Esposo
“Él no es mi esposo… ¿Por qué debería quedarme?”
La nueva habitación a la que me trasladaron era más pequeña, más silenciosa y más fría que la sala de maternidad.
Una única ventana estrecha dejaba entrar la tenue luz de la tarde que caía sobre la cama donde mi hijo recién nacido dormía plácidamente.
El ritmo constante de su respiración me tranquilizaba, incluso cuando la ansiedad me aferraba por completo.
Dijeron que esta parte del hospital era “restringida”, de