Capítulo 221
La espera
La habitación estaba tenuemente iluminada; el suave zumbido de las máquinas marcaba un ritmo constante que resultaba a la vez relajante y sofocante. Los ojos de Grayson se abrieron lentamente, cargados de dolor y agotamiento, pero esta vez había algo diferente: una aguda consciencia, una claridad que atravesaba la neblina de su debilidad. Intentó levantar la cabeza, pero el peso de su cuerpo y los efectos persistentes del accidente lo inmovilizaban.
Su primer instinto fue