CAPÍTULO 219
“Mantengan a Vivian y al bebé escondidos.”
La habitación no se había recuperado del caos que Linda causó abajo.
Aunque ya no gritaba, el residuo de su voz aún arañaba las paredes: aguda, desesperada, desquiciada.
Acerqué al bebé a mi pecho, instintivamente, como una madre protege a su hijo de una tormenta. La respiración de Grayson era irregular; sus manos temblaban ligeramente mientras se recostaba en la cama. Sus ojos se dirigían a la puerta como si esperara que Linda la atravesa