Capítulo 62
Cuando el amor irrumpe
La luz del sol se filtraba en la habitación, un cálido resplandor que se deslizaba sobre las sábanas. Vivian se estiró lentamente, con los párpados pesados sosteniéndola, el cuerpo flácido pero vivo. Por primera vez en lo que le había parecido una eternidad, despertó sin el zumbido de las máquinas a lo lejos ni el olor a desinfectante de las paredes del hospital que la envolvía.
En cambio, despertó con el ritmo lento y constante de la respiración de Dominic a su lado.
Giró la cabeza y lo miró. Él la rodeaba con un brazo protectoramente por la cintura, su pecho subía y bajaba con suaves ondulaciones. Parecía exhausto —con ojeras y la mandíbula salpicada de barba— pero había algo más. Algo que le conmovió el corazón.
Paz.
Dominic nunca parecía estar tranquilo. Era un hombre de carácter fuerte, poderoso y controlador. Sin embargo, con ella, en esos momentos fugaces, su carácter se suavizaba.
A Vivian se le hizo un nudo en la garganta. Recordaba el viñed