Capítulo 318
Confesión del Corazón
La habitación se sentía más pequeña ahora, las paredes se apretaban cada vez más con cada latido, con cada inhalación que Linda tomaba. El aroma estéril del desinfectante impregnaba el aire, penetrante y clínico, pero en el fondo, el peso de la confesión pesaba más que cualquier presencia física.
Se sentó erguida, con las manos esposadas, pero su postura transmitía una extraña serenidad, una precisión perfeccionada durante años de movimientos calculados y obse