Capítulo 87
Casada con una mentira
El silencio en la sala se tensaba como un hilo fino y frágil; un tirón en falso y se rompería. Vivian estaba acurrucada en el borde del sofá, con las rodillas juntas y las manos tan juntas que los nudillos se le habían quedado pálidos. Sentía frío en todo el cuerpo, aunque el aire de la tarde no lo estaba.
La puerta no se había abierto desde que Grayson salió.
Habían pasado horas.
Pero el eco de ese portazo aún le temblaba en el pecho.
Linda se sentó a su lado