Capítulo 87
Casada con una mentira
El silencio en la sala se tensaba como un hilo fino y frágil; un tirón en falso y se rompería. Vivian estaba acurrucada en el borde del sofá, con las rodillas juntas y las manos tan juntas que los nudillos se le habían quedado pálidos. Sentía frío en todo el cuerpo, aunque el aire de la tarde no lo estaba.
La puerta no se había abierto desde que Grayson salió.
Habían pasado horas.
Pero el eco de ese portazo aún le temblaba en el pecho.
Linda se sentó a su lado, lo suficientemente cerca como para consolarla sin agobiarla. Se había quitado los zapatos, había dejado el bolso en la mesa central y se había quedado con ella desde el momento en que llegó. Vivian ni siquiera se lo había pedido; Linda simplemente llegó y se negó a irse hasta estar segura de que Vivian no se derrumbaría sola.
"Viv", la llamó Linda en voz baja.
Vivian levantó la vista lentamente, con los ojos rojos e hinchados, la respiración entrecortada.
“Estás temblando”, murmuró Linda. “No