Capítoro 65
Llegué a casa con el corazón todavía latiendo rápido, sintiendo un cansancio profundo que no solo venía de mi cuerpo, sino también del miedo y la tensión que había vivido en la oficina. Apenas crucé la puerta, la calidez del hogar me abrazó, y allí estaban ellos: Adrián y su madre, esperándome como siempre, con esa mezcla de calma y cuidado que me hacía sentir protegida de todo el mundo.
Su madre, con esa dulzura maternal que me sorprendía cada vez que la veía, se levantó de inmedia