Estar sobre el escenario, dando la cara por P&M Group, le hizo recordar a Emma el día en que Peter la presentó ante el mundo como su hija, como su heredera, dejando a más de uno con la boca abierta y a los Miller al borde del colapso.
Aquella vez también había sentido el peso de las miradas.
Y ahora, de pie frente a todos esos invitados, volvía a disfrutar de una sensación parecida.
Solo que esta vez era distinta.