Esa es mi hermosa mujer.
Emma volvió a su asiento con una calma que le costaba más de lo que aparentaba, y, al sentarse, le dedicó una sonrisa a Damián como si nada acabara de pasar.
Como si no acabara de cruzarse con Victoria y Bianca Blackwood.
Como si no hubiera tenido que tragarse una nueva dosis de veneno en plena noche de lanzamiento.
La sonrisa se le esfumó apenas ese pensamiento terminó de formarse.
Damián, q