Ya estamos divorciados.
Damián dio un paso más cerca.
Emma no retrocedió todavía, pero se enderezó, como si su cuerpo recordara el instinto de distancia.
—Emma… necesito que respondas una pregunta —dijo, y ahí estaba el cambio. Ya no era el empresario cordial, ya no era el hombre que hablaba de cooperación. Era el exesposo herido por una idea que lo torturaba por años—. ¿Mi familia siempre te trató de esa manera?
La forma en que la tuteó