Voy por ese infeliz.
Emma no podía darse el lujo de dar un paso en falso.
No cuando era cuestión de horas para que aquella pesadilla empezara a terminar, no cuando Caleb Miller estaba más cerca que nunca de caer por todo lo que había hecho.
Pero la ira que le burbujeaba en la sangre habló antes que su prudencia.
—¿Acaso no es obvio? —preguntó, obligándose a sonar divertida aunque por dentro estuviera hirviendo de rabia—. ¿Creíste que me q