Me quedaría toda la vida contigo.
Damián se relamió los labios lentamente cuando Emma soltó aquella súplica en voz baja.
Con los ojos oscurecidos de deseo, volvió a posicionarse entre sus piernas, apoyando su peso en un brazo mientras su mano libre descendía con una lentitud torturante desde su pecho hasta su feminidad húmeda y palpitante.
Emma cerró los ojos, rindiéndose por completo a las sensaciones.
Los dedos de Damián comenzaron a moverse con ma