Hazme tuya.
La mirada de Damián reflejaba una mezcla peligrosa de preocupación y fastidio, como si ni él mismo supiera cuál de las dos emociones estaba ganando en ese momento.
Ninguno se atrevió a moverse ni un centímetro. Seguían exactamente donde estaban, atrapados en una cercanía íntima y electrizante que les nublaba por completo el juicio.
Por parte de Emma, no se sentía capaz de apartarse del cuerpo de Damián. Su piel ardía donde él la tocaba, y su m