Nadia abrió la puerta de su departamento y fue la primera en entrar. Rowan la siguió de cerca, pero se detuvo apenas cruzó el umbral, como si necesitara un momento para asimilar el nuevo escenario que se desplegaba ante sus ojos.
Cerró la puerta lentamente, sin hacer ruido, y permaneció de pie unos segundos, observando con atención cada rincón. No era solo una mirada curiosa, sino una forma de intentar comprenderla mejor, de buscar en los objetos y en los detalles una parte de Nadia que hasta e