Juan se puso un poco nervioso, y su voz flotó sobre algunos puntos ronca:
—Abuela, ¿quién te dijo eso?
Sofía se puso furiosa al verle admitirlo:
—¡Es esa zorra, y te digo que mientras yo viva, no entrará por la puerta!
Y colgó.
Antonio hacía tiempo que estaba acostumbrado a esta mierda y no estaba tan disgustado.
—Tómatelo con calma, cuando no teníamos a Rosa como nuera, lo pensé, es bueno divorciarse, no retrases a una buena chica.
Sofía estaba furiosa:
—Es que Lorena me gustaba más porque se p