La primera reacción de Juan fue de incredulidad.
El estatus de Pedro le convirtió en un tonto.
Su amabilidad y paciencia no se debían a Susana, sino a Julio.
Ahora que las cosas se desmoronan, al principio no se lo creía cuando dijo que iba a saltar del edificio.
¡Ahora era sorprendente que estuviera en la azotea!
Luis le envió el vídeo.
Susana estaba en la azotea, temblando, toda ella deprimida y lastimera, como si el viento pudiera hacer caer esta docena de pisos.
Por mucho que Luis intentó pe