Una luz aguda cruzó los ojos del hombre, transportando unos escalofríos fríos como el metal.
Inconscientemente apretó el gatillo directamente.
El choque del metal del interruptor dentro del gatillo fue nítido.
En un instante, la electricidad atravesó la palma del hombre y recorrió todo su cuerpo.
En solo dos segundos, la cara del hombre se volvió blanca y se cayó al suelo con un fuerte estruendo.
Se convulsionó en el suelo varias veces, incluso se le erizó el pelo.
Lorena dio un paso atrás, agra