Elena se quedó un momento en silencio y luego tosió con fuerza.
—Sí, sí, ¡seguro que es un resfriado!
Lorena no sospechó nada.
—Acuérdate de tomarte la medicina entonces, la gripe está muy fuerte últimamente.
—Bien.
Elena estaba a punto de decir algo cuando, de repente, una voz de un hombre llegó desde detrás de ella.
—¿Por qué toses? ¿Te duele la garganta?
Lorena oyó la voz, y al instante sus cejas se tensaron.
Antes de que pudiera decir nada, Elena colgó el teléfono.
Lorena se quedó callada.
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