Lorena estaba doblemente sorprendida por la llegada de Juan.
No esperaba que viniera aquí, a la casa de los Nieves.
Giró la cabeza para mirarlo asombrada.
Juan entró rápidamente, sus ojos helados se posaron en el rostro de Flavia.
Flavia se sobresaltó un poco al ver que no se podía ofender a Juan.
Pero este era su territorio.
Nadie se atrevía a entrar en la casa Nieves sin invitación.
Lo miró con frialdad y un aura fuerte.
—Vengan...
Había muchos guardaespaldas fuera de la casa Nieves, reuniéndo