Miró en trance a la persona que tenía delante y vio cómo otros entraban a limpiar el sitio.
Frunció los labios e intentó decir algo cuando Urso sonrió y le frotó la mano que le hormigueaba y dolía.
—Majara la mató. Dejemos que lo limpie, vámonos.
Y llevó a Lorena en dirección a la puerta trasera.
No hizo ninguna pregunta innecesaria.
Un coche aparcaba en la oscuridad no lejos de la puerta.
Rafael volvió trotando para informar:
—Jefe, oí que Majara tuvo una discusión con su mujer, la mujer intent