Lorena giró la cabeza para ver a una pequeña chica rubia.
Llevaba una bandeja de vinos en la mano y, cuando unos hombres se le acercaron antes, chocó accidentalmente con Lorena en un intento de apartarse.
—Lo siento...
La chica tenía una cara sincera y dijo lo siento varias veces.
El fuego en el corazón de Lorena desapareció y sonrió.
—No pasa nada.
Solo fue un accidente.
Miró a Urso.
—Voy al baño a limpiarme.
Urso asintió y le susurró al oído: —He puesto una pistola en tu bolso, úsala si estás