Capítulo 561
El rostro del hombre era de un blanco enfermizo, sus ojos estaban llenos de indescriptiblemente frialdad y crueldad, y tenía un peligro maligno que ponía los pelos de punta a la gente.

Urso tomó su mano y habló en voz baja: —Él es Majara.

Lorena se sonrojó.

Antes le temía, pero en cuanto lo vio, sintió que no tenía nada que temer.

Majara venía a por Lorena, usando sus ojos oscuros y peligrosos a observar a Lorena, como si estuviera considerando cómo atormentarla.

A su lado, Susana sonrió de sufi
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