—¿Por qué está en tu coche?
Polo soltó una leve carcajada desdeñosa con un toque de sarcasmo.
—No sé quién filtró mi paradero, ella misma escondió en mi coche y fue capturada por mi chófer. Casi morimos por su culpa, no podía dejarla ir, serías más feliz con ella en tus manos, eso es lo que vale, ¿no?
Hablaba como si nada, con serenidad.
Recordó cómo Lorena se había caído por la borda.
Se merecía venganza, pensó.
Pero solo se había castigado a Estela, no a María.
Lorena pensó de pronto en Emma,