«Puede que Polo no quisiera volver y enfrentarse a mis falsedades. O tal vez, aún tenía muchos problemas con los que lidiar.»
Lorena se sentó en el balcón hasta bien entrada la noche.
Con todo lo que había salido a la luz, no podía hacer nada más.
Una situación así la hacía sentirse insegura.
Pasaron dos días rápidamente.
No sabía nada de lo que ocurría fuera.
Aquellos sirvientes no le decían nada, excepto servirle la comida.
Polo no volvió a aparecer ni una sola vez.
No tenía apetito pa