Susana mencionó este recuerdo olvidado deliberadamente, lo cual destruyó el estoicismo que mantenía Lorena durante este tiempo y le provocó los cambios de humor. No le importaba la humillación de Susana y Juan, pero no podía tolerar que Susana se burlara de la venida inmerecida de su hijo con una actitud tan arrogante.
Cada palabra de Susana le hirió a Lorena, como si un cuchillo le apuñara en su pecho poco a poco. El dolor se extendió por todo su cuerpo. No soportó más, así que levantó violenta