Se le cambió el color de la cara de Lorena y siguió la dirección de su dedo, corriéndose de inmediato.
Por su mente no pasaba otra cosa que el temor de que Elena pudiera estar en algún tipo de peligro.
Empujó la puerta y giró la cabeza, sólo para encontrarla cerrada desde fuera.
Lorena golpeó en la puerta:
—Abra la puerta, ayuda...
Este palco estaba poco iluminado y era estrecho, como una larga sala de ultramarinos sin usar con un montón de cosas amontonadas.
Poco a poco se fue poniendo un poco